El mes de septiembre viene cargado de actividades culturales en la agenda sexitana que se inicia el próximo viernes 3 de septiembre con la XIII edición del Festival Grecolatino y que proseguirá, en la siguiente semana, con la primera Muestra de Cine «Ciudad de Almuñécar» dedicada al cine italiano. Y si ya esta semana adelantábamos la reseña de la obra «El mercado de Amores», encargada de abrir el festival de teatro en el parque El Majuelo, en esta ocasión nos ocupamos del espectáculo que lo clausurará que es Eletra.25 del grupo Atalaya, compañía sevillana que lleva 25 años cosechando exitos.
Para el director del Festival, Antonio Cantudo, Elektra se trata de un gran espectáculo y totalmente diferente a lo que Almuñécar ha tenido durante las ediciones anteriores. «Es una obra más contemporánea, alejada de los textos más clásicos a los que está acostumbrado este festival. El director de la obra hace textos muy cuidados e interesantes y tenía muchas ganas de traer a Atalaya, es algo distinto y que sin duda va a marcar un nuevo camino”.
Elektra.25, con dirección y dramaturgia de Ricardo Iniesta, supone un regreso a la Tragedia Griega para Atalaya. Sus anteriores montajes – Elektra, Medea y Ariadna– han marcado el lenguaje teatral de Atalaya. La compañía lleva 25 años adaptando grandes textos del teatro clásico universal sin perder su reconocido lenguaje contemporáneo que comenzó hace casi cuatro décadas. Por ello en “Elektra.25 queremos conmemorar dicha cifra, que coincide con los 25 siglos del nacimiento de uno de los tres padres de la Tragedia Griega –Eurípides-«.
Según la compñía, «en este montaje hemos trazado un puente entre la Electra de los grandes poetas griegos y quienes la adaptaron al siglo XX: Hoffmansthal y Sartre.
Es este aspecto de la «universalidad» en el tiempo el que más queremos recalcar en nuestra visión de la Tragedia».
«Elektra» posee una fuerte carga emotiva debido a que su «leit motiv» esencial ha perdurado a través de los tiempos: «la venganza», que ha sido y sigue siendo el origen de muchos conflictos a lo largo de la historia de la Humanidad.
El objetivo al abordar este mito es generar en el público un interrogante en torno a la “venganza” y al tiempo transmitir al espectador emociones ajenas a las cotidianas; no se trata de contar la historia de «Elektra» ni de que el espectador se identifique con algún personaje, sino de provocar en el espectador la catarsis que promueva sensaciones que no puede experimentar en ningún otro lugar o evento de la vida cotidiana
El coro es quien marca, durante la práctica totalidad de la obra, el ritmo y el tono emocional. Los cánticos étnicos y las coreografías adquieren una potencia por encima de los propios personajes. La interpretación coral es santo y seña muy reconocible en el lenguaje de Atalaya.
La compañía
Según los críticos especializados, Atalaya ha conseguido crear un estilo propio que se basa en la energía del actor, tanto a través del cuerpo como de la voz, la lectura contemporánea de los grandes textos universales, la fuerza expresionista de las imágenes y el tratamiento poético del espacio, la música y los objetos. La continuidad de su equipo estable permite largos procesos de investigación para cada montaje.
En 2020 cumple 37 años, en los cuales se ha convertido en uno de los referentes más sólidos del teatro español. Se ha presentado en más de 170 festivales nacionales e internacionales en 40 países de los seis continentes y ha recibido más de 50 galardones entre los que destaca el Premio Nacional de Teatro en 2008. En dicho año puso en marcha el Centro Internacional de Investigación Teatral TNT, que cuenta con el mayor teatro privado de Andalucía y un laboratorio-escuela permanente. Asiduamente viene tomando parte en proyectos culturales de la Unión Europea.