La revista de Almuñécar y la Costa Tropical

La extraña plataforma sobre el mar en la costa de Almuñécar

 

Carpeta J. Celorrio

Desde hace días en el horizonte del mar observamos una gran embarcación donde se distinguen dos torres metálicas, especialmente llamativas por su iluminación nocturna, que pareciera el sostén de plataforma para un proyecto de prospección. Debido a la gran actividad sísmica en la zona, la instalación puede responder a un estudio sobre dicha actividad o a la búsqueda de bolsas marinas de hidrocarburos.

Marina Playa

En este último caso recordemos que hace una década un proyecto para búsqueda de hidrocarburos en la costa de Granada-Málaga ya puso en aviso a distintos sectores ecologistas que mostraron su total oposición a dicha actividad, debido tanto a los graves impactos que sobre la fauna y los caladeros pesqueros existentes en la zona puede suponer como por los importantes daños que se podrían producir en el futuro sobre la actividad comercial, pesquera y turística en caso de ser positivo su resultado.

En aquella ocasión, se realizó un estudio que desde el punto de vista pesquero, afectaba tanto a las zonas de pesca de la flota de arrastre en su totalidad (El Cantillo, con profundidades comprendidas entre los 150 y los 275 m., la Media Mar, entre los 275 y los 350 m, el Canto, entre los 350 metros y 460 metros y La Fonela hasta 640 metros,) como los 24 caladeros concretos, entre ellos los del Seco de Motril, cantillo del Brazo de Motril, Cantillo de Nerja, Punta de la Mona, Carchuna, Torrenueva, Punta del Río y Seco de Torrox, donde faenan embarcaciones motrileñas. Zonas pesqueras donde se captura unos recursos pesqueros de alto valor económico y social, como es el caso de la quisquilla de Motril (plesionika narval) considerada en la actualidad un recurso de gran valor económico y biológico, y especie que dá imagen a nuestra costa y al sector pesquero motrileño.

La prospección sobre estos caladeros también tendrá una grave incidencia sobre la fauna de la zona y sobre las áreas adyacentes, especialmente los lugares de interés comunitario de los Acantilados de Calahonda y Castell de Ferro y el Caletón de Salobreña como consecuencia del desplazamiento de especies y el aumento de la carga y la competencia biológica sobre los recursos.

 

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