Arcila posee una de las medinas más pequeñas y atractivas de Marruecos. Su tamaño reducido se explica por razones históricas, concretamente por las exigencias defensivas impuestas por la planificación urbana militar, cuyas amplias calles garantizaban una mayor seguridad.
Hoy día, la medina está rodeada por un potente recinto amurallado, testimonio de la ocupación portuguesa (1471-1589). En su interior puede recorrerse un pequeño, pero bien estructurado conjunto urbano. Destaca por encima de otros elementos el blanco de las casas combinados con el añil de las puertas.
A la medina se accede por varias puertas, las principales son Bab Homar que es la entrada principal a la ciudad antigua; Puerta de Bab al-Kasbah, esta puerta da acceso al barrio de la Kasbah, que alberga los restos de un antiguo palacio fortificado; Puerta de Bab al-Bahr, esta puerta conduce directamente a la playa.
La medina de Asilah nos ofrece un sugerente muestrario de la arquitectura Arcileña. Conviven mezquitas, zawiyas, tumbas de santos, edificios de arquitectura hispano-arabe y sinagogas como la de Kahal, recientemente rehabilitada.
A diferencia de lo que ocurría en otras ciudades marroquíes, en Arcila no había “mellah” porque la población judía vivía mezclada con la musulmana en la medina. Una vez dentro del recinto, descubrimos un laberinto de callejones, ideal para caminar. Porque caminar por la medina es como entrar en otra realidad donde el mar dialoga con las murallas y las calles narran historias de piratas, artistas y viajeros. La fortaleza que domina el paisaje es un testimonio de la rica historia de la ciudad.
Al entrar a la medina por la puerta Bab Al Kasba, nos encontramos con la Gran Mezquita, Aquí predomina el color blanco en la fachada y los toques verdes en puerta y ventanas. Después el Centro Cultural Hassan II y a continuación llegamos a la plaza principal y nos encontramos con Bojr Al Kamra: la gran torre defensiva. A lo largo de toda la muralla que rodea la mezquita hay muchos bastiones y torres, Bojr Al Kamra es una de las más representativas; la Mezquita de Bab Bhar –o mezquita de la Puerta de Mar que ocupa el espacio de una iglesia portuguesa-; la Torre Alkamra, una soberbia fortificación de estilo tardo gótico construida por los portugueses a finales del siglo XV y la puerta de Bab Bhar. Seguimos y llegamos al Palacio Raisuli, considerada una obra maestra de la arquitectura árabe-andaluza hoy convertida en un Centro Cultural.
Al final y justo al lado del Cementerio y el Mausoleo de Sidi Ahmed El Mansur, se encuentra el Mirador de Caraquia que ofrece unas vistas espectaculares.
Durante el PEM nace el gran competidor de la medina que es el ensanche. Arcila pasó a ser una ciudad con dos estructuras: una tradicional (la medina) y otra moderna (el barrio europeo).
El proyecto de ensanche de la ciudad de Arcila surge en 1913 de la colaboración entre Antonio Álvarez Redondo, y de Carlos Bernal». La administración española levantó la nueva ciudad sobre una superficie de casi 30 hectáreas. A unos 200 m de la medina se configura un nuevo centro urbano para la ciudad (La Parada), acaparando las principales funciones comerciales. Se construye un hospital civil, la comisaría, el mercado central, el tribunal, la iglesia, una escuela moderna, el puerto, el cine, el cuartel militar y otros equipamientos básicos. Limitaron el poder del juez y del motacén, dando una gran autoridad al gobernador de la ciudad que era un militar.
En la medina se concentraba la actividad comercial, artesanal, cultural y social; por eso al desplazarse el centro de gravedad de la medina al barrio nuevo supuso para la medina una pérdida de protagonismo. Los sectores más acomodados de la medina, judíos y marroquíes trasladaron su residencia al Ensanche. Por otra parte muchas viviendas de la medina han sido adquiridas y rehabilitadas por europeos que la utilizan como segunda residencia. Esto hace que la medina, poco a poco, vaya perdiendo su identidad, deje de ser ese espacio lleno de vida y se convierta en una especie de parque temático para los turistas.
Abundan las tiendas de textiles, artesanías y joyerías pero de todos estos negocios los más vistosos son los que se dedican a la venta de alfombras, que aprovechan fachadas enteras para exponer sus mercancías.
A través de sus edificios podemos conocer buena parte de la historia local. En la medina se conservan algunos edificios de la época del protectorado español como la medersa o las escuelas de Sidi Mohamed Ali Marzok y la escuela coránica que datan de los años 1929 y 1930. Porque la medina es el lugar donde el pasado sigue presente en la vida cotidiana.
Asilah desde 1978 es sede del Mussem, acuden intelectuales y artistas nacionales e internacionales. Se celebra en la medina y este festival cultural ha puesto a Arcila en el mapa.
Las edificaciones aseadas y pintadas de blanco y azul y el buen arte callejero son una de las señas de identidad de Arcila. Paseando por la medina vemos que el arte está presente en sus calles. El Mussem, que se celebra en verano, transforma completamente la medina. Las casas se pintan con nuevos murales cada año. Son pinturas expuestas a un ciclo de vida. Nacen y mueren en un tiempo determinado. Por muchas veces que se visite, siempre es diferente.
La medina de Arcila es, sobre todo, un festival de colores, tiendas… donde lo mejor, según Paul Bowles “…es dejarte arrastrar por la muchedumbre sin saber adonde vas. Ten la seguridad de que descubrirás la belleza donde menos te lo esperas”.






