Fotografía original con trato por IA en el eclipse
El próximo miércoles 12 de agosto el municipio sexitano se prepara para vivir uno de los acontecimientos astronómicos más llamativos del año: un eclipse solar parcial de gran magnitud que, en la Costa Tropical, coincidirá además con la puesta de sol sobre el Mediterráneo.
Según las previsiones astronómicas, el eclipse comenzará en torno a las 19:43 horas, alcanzará su máximo alrededor de las 20:38 horas y el Sol se ocultará cerca de las 21:09 horas, todavía parcialmente eclipsado. Desde Almuñécar se estima que quedará oculto entre un 90 y un 95 por ciento del disco solar, lo que convertirá la tarde en un espectáculo de luz y sombras especialmente fotogénico.
Los puntos con mejor orientación hacia el oeste y el mar son los más recomendados para seguir el fenómeno. En el casco urbano destacan el Mirador de San Cristóbal, los Peñones de San Cristóbal, el Castillo de San Miguel, lugares que ofrecen horizontes despejados y una amplia visión del Mediterráneo.
En La Herradura, los aficionados a la astronomía y la fotografía encontrarán condiciones aún más favorables en el Faro de Punta de la Mona y en la zona de la Torre del Diablo, donde la menor contaminación lumínica y la apertura del horizonte permitirán disfrutar de una observación más limpia y tranquila.
La coincidencia entre eclipse y ocaso convierte a la Costa Tropical en un escenario poco habitual. El Sol no desaparecerá simplemente detrás de las montañas, sino que se hundirá lentamente en el mar mientras parte de su superficie permanece oculta por la Luna, una imagen que atraerá tanto a curiosos como a fotógrafos y observadores astronómicos.
Los expertos recuerdan, no obstante, que el eclipse debe contemplarse con gafas homologadas para observación solar (ISO 12312-2) y nunca con gafas de sol convencionales ni mirando directamente al Sol sin protección.
Con la silueta del Castillo de San Miguel, los peñones recortados sobre el agua y el Mediterráneo convertido en un espejo de cobre al atardecer, Almuñécar se dispone a vivir una de esas tardes en las que el cielo parece ensayar una escena irrepetible. Un eclipse parcial, sí, pero con vocación de postal completa.







