Cuando escuché la noticia, busqué entre los libros las novelas de Ramón Pérez de Ayala, vi una película de José Luis Garci y pensé de qué manera se puede, y se debe, hablar de la crueldad. Y sentí cómo un libro, leído hace muchos años, se superpone a una noticia que acabas de oír.
La noticia cuenta, con brevedad, los hechos. Una romería en un pueblo de Asturias. Una pareja busca su rincón entre unos árboles. Alguien, no es fácil definirlo, tonto, desgraciado, imbécil, gracioso, execrable en cualquier caso, los graba. Cuelga las imágenes en una de esas páginas de impacto. ¿Impacto de qué? A los pocos días, un vecino reconoce a la muchacha que aún no sabe nada. La humillación destruyó su vida. Dejó la universidad por el miedo de las miradas, no hablo ya de la basura mediática. Su pareja vive en Alemania. Los hechos ocurrieron en 2010. El juicio empieza ahora. ¡Catorce años después! Eso no es justicia.
“Luz de domingo” es una novela breve del escritor asturiano Ramón Pérez de Ayala. Forma parte de una trilogía con “Prometeo” y “La caída de los limones”. Por género diríamos que son tres novelas rurales, pero ya nos advierte el autor que la intención es otra, al subtitular la trilogía como “Novelas poemáticas de la vida española”. Entiendo el adjetivo poemáticas porque en ellas, más que el relato, predomina la sugerencia, la morosidad de las descripciones, la introspección y, sobre todo, el lenguaje, una prosa muy rítmica, casi de poema largo y subordinaciones encabalgadas. Quizá en las escenas amorosas de la novela se abusa de un lenguaje tópico y almibarado. Pero en general, Pérez de Ayala es un autor cuya lectura enriquece y emociona todavía. “La pata de la raposa” es una historia de ternura y desgarro a la vez. Me persiguió durante noches la escena en la que una trampa de hierro se clava en la pata delantera de la raposa y cómo con sus dientes va cortando su propia carne, sus huesos, hasta quedar libre. Le imagen es en la novela un símbolo del ansia de libertad del personaje.
“Luz de domingo” cuenta la historia de una violación. También en un pueblo de Asturias. Su asunto es una violación colectiva, todos miembros de la misma familia, por venganza, un tatuaje de humillación, de propiedad. El comienzo de la noticia y el relato son iguales. Una pareja asaltada y expuesta para siempre. Víctimas de distinta crueldad, pero con igual daño. En la novela la crueldad de la venganza, en la noticia, la banalización del mal.
En la película de Garci, del mismo título, la escena de la violación de la mujer, además de muy fiel al relato, se muestra desde la perspectiva del dolor y la infamia, sin connotaciones espurias.
Las tres novelas poemáticas tienen un final trágico. Las víctimas de “Luz de domingo” en su intento de olvidar se embarcan para América, en busca de una vida nueva y limpia. Alguien en el barco reconoce a la muchacha, como en la noticia, y ella termina arrojándose por la borda.
No sé si Pérez de Ayala tomó el argumento de su novela, publicada en 1931, de algún suceso de época, de otra noticia, pero no nos sorprendería ¿verdad?
Tomás Hernández






