
Hay lugares que parecen concebidos para el verano y otros que, precisamente por encontrarse en la Costa Tropical, tienen una segunda vida cuando septiembre empieza a quitarle protagonismo al sol. La terraza, la conversación y una buena copa siguen teniendo sentido cuando el calendario anuncia otoño. Y ahí es donde entra en escena la coctelería de La Sirena Music Bar, en los bajos del Paseo del Altillo de Almuñécar.
La propuesta tiene algo de clásico y algo de contemporáneo. Nada de cartas interminables ni de combinaciones imposibles: la fórmula pasa por una selección reconocible de cócteles que permite elegir según el momento, desde los sabores tropicales de una Piña Colada hasta la sofisticación más nocturna de un Espresso Martini. El establecimiento está situado en los bajos del Altillo y mantiene una propuesta vinculada al café, la coctelería y la música.
La tarde empieza con un clásico
Hay cócteles que no necesitan presentación. El Mojito, con ron, lima, hierbabuena y soda, continúa siendo ese comodín perfecto para quien quiere prolongar la sobremesa sin convertir todavía la tarde en noche. También encontramos la Caipirinha, mientras que el Daiquiri permite elegir además entre diferentes sabores —fresa, melón o arándanos—. Son cócteles que conservan ese espíritu de vacaciones que, en Almuñécar, no desaparece completamente cuando termina agosto. La Piña Colada y la Pink Colada juegan en un territorio más goloso y tropical, con ron, piña y diferentes matices frutales. Una pequeña escapada caribeña sin necesidad de abandonar el paseo marítimo.
Cuando cae el sol, cambia la carta mental
El atractivo de una buena carta de cócteles está también en saber qué pedir a cada hora. Para el aperitivo tardío o el primer encuentro después del trabajo, el Aperol Spritz, parece hecho para esa transición entre la luz y la noche. Prosecco, Aperol y soda: tres ingredientes y una estética naranja que parece diseñada para acompañar los últimos reflejos del día. Después llegan los clásicos de carácter más nocturno. El Margarita, mezcla tequila, triple seco y lima; el Long Island entra directamente en la categoría de los cócteles de larga conversación.
Y para quienes prefieren que el café también tenga vida nocturna, la carta propone un Espresso Martini, elaborado con vodka, licor de café, café y sacarina. Es probablemente una de esas elecciones que marcan el cambio definitivo entre la tarde y la noche.
El lado más cinematográfico
Hay nombres que pertenecen casi al imaginario popular de la coctelería. El Tequila Sunrise, con sus capas de tequila, zumo de naranja y granadina, conserva esa estética setentera que vuelve periódicamente a las tendencias.
Y luego está el Sex on the Beach, una combinación de vodka, zumo de naranja, vodka, arándanos y sirope de melón que pertenece ya al catálogo sentimental de los cócteles de finales del siglo XX.
La carta se completa con un Massachusetts, preparado con Jack Daniel’s, zumo de limón y granadina.
El lujo de no tener prisa
Quizá lo más interesante de esta propuesta no esté solamente en los ingredientes ni en los nombres. Está en el momento.
Porque septiembre y octubre tienen en Almuñécar una particularidad que otras ciudades mediterráneas no pueden ofrecer con la misma naturalidad: todavía se puede salir de tarde sin abrigo, sentarse al aire libre, escuchar música y pedir un cóctel mientras el Mediterráneo conserva buena parte de la temperatura del verano.
Desde una perspectiva gastronómica y de tendencias, la carta de La Sirena permite jugar con distintas franjas del día: Mojito o Caipirinha para una tarde todavía luminosa; Aperol Spritz cuando empieza a caer el sol; Margarita o Daiquiri para el tardeo y Espresso Martini cuando la conversación pide ya música y noche.






