
Mis primeros recuerdos de Ramón Lourido se remontan a finales de la década de los sesenta cuando estaba destinado en Tánger y venía los fines de semana a celebrar misa en Arcila. Lo recuerdo como un hombre accesible, alegre, cercano, sencillo, vitalista, con un fino sentido del humor, y que organizaba numerosas excursiones por los alrededores de Arcila.
Los domingos, cuando terminaba la misa, se reunía con los feligreses en la puerta de la iglesia para comentar aspectos que fueran de su interés. Y a los más jóvenes nos animaba a que fuéramos buenos estudiantes porque era muy importante para nuestra formación. Me temo que no le hicimos mucho caso.
Pronto nos dimos cuenta de que este cura era diferente a los que habían estado anteriormente en Arcila. Pasado algún tiempo nos enteramos que era un intelectual de prestigio. Que, como buen franciscano, hablaba perfectamente el árabe y era un estudioso de la historia de Marruecos. Durante muchos años no supe nada de él, hace unos meses salió su nombre en una conversación y comentaron que había muerto en el verano de 2009.
Gallego de Ourense, llegó a Marruecos en la década de los cincuenta. Pronto se convirtió en el gran especialista de la época del Sultán Sidi Mohamed Ben Abdallah, el monarca marroquí más abierto a Europa, contemporáneo de Carlos III. El Sultán marroquí Sidi Mohammad ben Abd Al-lah y el rey español Carlos III son conscientes de que las hostilidades entre ambos reinos perjudicaban sus intereses políticos y comerciales. Y van a iniciar conversaciones para alejar el conflicto y acercarse a la colaboración. Resultado de todo esto es el Tratado de mayo de 1767. Es el primer Tratado de Paz, Amistad y Comercio entre Marruecos y España que supuso el inicio de una nueva era en las relaciones Hispano-Marroquíes, no exento de algunos problemas puntuales.
En 1799 se firma un nuevo Tratado de Paz, Amistad y Comercio con España, donde aumenta de manera significativa el tráfico de mercancías. En 1780 firman España y Marruecos un acuerdo contra los ingleses. Durante el reinado de Carlos III, debido a la necesidad de formar interpretes para las relaciones diplomáticas, hubo un impulso a los estudios árabes, creándose una cátedra de árabe en los Estudios Reales de San Isidro.
El libro Marruecos y el mundo exterior en la segunda mitad del siglo XVIII: Relaciones político-comerciales del sultán Sīdī Muḥammad B.ʻAllāh (1757-1790) con el exterior escrito por Ramón Lourido, y publicado en 1989 por el Instituto de Cooperación con el Mundo Árabe, es hoy un clásico reconocido por todos los estudiosos de la época. Este excelente manual debería ser un libro de cabecera para los intelectuales marroquíes y españoles. Porque a pesar de las diferencias que había entre los dos países era más lo que les unía que lo que separaba. En el XVIII España y Marruecos desarrollan una política realista.
En la elaboración de estos tratados jugaron un papel muy importante los franciscanos, pues sabían el árabe y actuaban como traductores.
Lourido hizo su tesis sobre un tema que le apasionaba y del que tenía abundante documentación, “El siglo XVIII marroquí”. Tesis que defendió en la Facultad de Filosofía y Letras de Granada en 1987.
Ramón Lourido reunía todos los requisitos que se necesitan para ser un buen investigador, poseía una gran capacidad intelectual, espíritu crítico, envidiable memoria, talento, curiosidad, pasión, motivación. Era un trabajador incansable, un lector empedernido y un gran conversador. Era un ejemplo de buen humor, partidario de tender puentes y limar asperezas entre diferentes. Lourido era consciente del gran desconocimiento y desconfianza existente entre las élites de España y Marruecos, y dedicó mucho tiempo a superar esta situación. Era una enciclopedia ambulante, aunque su modestia le hacía decir, que le quedaba mucho por aprender. Fue un investigador incansable de la Historia del Marruecos del XVIII. A este tema, dedicó libros, artículos, ponencias, comunicaciones en congresos nacionales e internacionales, así como charlas y conferencias en diferentes escenarios científicos. Ramón Lourido Díaz ocupa un lugar de privilegio en la historiografía moderna relacionada con Marruecos. Sentía pasión por Marruecos.
En los años setenta y ochenta ejerció como profesor de Historia en la Universidad Mohamed V de Rabat, en un departamento de español. De esta época datan sus colaboraciones en la revista Hesperis-Tamuda.
Una vez que se jubila, continua con sus investigaciones dirigidas al estudio de las relaciones hispano-marroquíes, y va a recuperar numerosos trabajos realizados por otros franciscanos desde el siglo XVIII en el campo del arabismo.
En 1996 dirigió el congreso que se realizó en Tánger en el centenario del padre José Lerchundi, primer gramático del árabe dialectal marroquí. En colaboración con otros intelectuales publicó una edición facsímil de las obras de Fr. José de Lerchundi.
Hacia el año 2000 estando en Tánger, pasé por la catedral para saludarlo, pero me dijeron que estaba de viaje y no pude verlo.
Cuando muere un grupo de amigos deciden hacerle un homenaje y publican “Ramón Lourido y el estudio de las relaciones Hispano-Marroquíes”, es un homenaje al profesor Lourido. Personas que trabajaron con él nos cuentan algunos aspectos desconocidos de su vida y de su trabajo. Pero también nos presentan algunos estudios que, por haber aparecido en publicaciones especializadas, habían pasado desapercibidos. Los autores nos presentan unos retratos que combinan su faceta profesional con una visión más humana de nuestro protagonista.
La muerte de Ramón Lourido, supone la pérdida de uno de los principales arabistas españoles. Pero sus trabajos continuaran siendo una referencia obligada para los estudiosos de las relaciones Hispano-Marroquíes.
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