
El pasado domingo, Almuñécar y buena parte de la Costa Tropical vivieron un fenómeno meteorológico tan llamativo como incómodo: una tormenta seca acompañada de fuertes rachas de viento cálido y una intensa calima que tiñó el cielo de color amarillo.
Lejos de la imagen habitual de una tormenta con rayos y truenos, en esta ocasión el episodio se manifestó sin descargas eléctricas, pero con un aire sofocante y turbio que redujo notablemente la visibilidad. La sensación térmica se elevó varios grados por efecto del viento procedente del interior y por la intrusión de polvo en suspensión de origen sahariano.
Los meteorólogos explican que una tormenta seca se produce cuando las nubes descargan precipitaciones en altura, pero la lluvia se evapora antes de alcanzar la superficie debido al calor y la baja humedad del aire. En la Costa Tropical, este fenómeno se combinó con la llegada de una masa de aire africano, que intensificó la calima y dio lugar al característico cielo amarillento.
Este tipo de episodios, aunque espectaculares, generan preocupación en el ámbito medioambiental: la combinación de calor, sequedad y viento aumenta el riesgo de incendios forestales y complica la calidad del aire para personas sensibles, como mayores y asmáticos.
Vecinos y turistas describieron la jornada como “opresiva” y “extraña”, con un ambiente poco habitual incluso en los veranos de la Costa Tropical, acostumbrados a altas temperaturas pero no a cielos tan densamente coloreados por el polvo sahariano.
Los servicios meteorológicos no descartan que en lo que queda de verano se repitan episodios similares, ya que las masas de aire cálido procedentes del norte de África se han vuelto más frecuentes en el sur peninsular en los últimos años.








