El acueducto romano de Almuñécar vuelve a cobrar protagonismo en un recorrido que nos invita a descubrir uno de los tramos mejor conservados de esta imponente obra hidráulica. En pleno Barrio de San Sebastián, el sector de El Cercado de La Santa Cruz muestra 135 metros de historia y diversas estructuras asociadas al mantenimiento del sistema de agua, revelando el ingenio técnico de la época romana. Quienes deseen adentrarse en este legado milenario podrán hacerlo durante las visitas culturales programadas para los días sábado 13 y domingo 14 de diciembre de 2025, en horario de 10:30 a 13:00, una actividad totalmente gratuita y abierta a todos los interesados.
Texto: Elena Navas
En el barrio de San Sebastián, situado en la Colina de la Santa Cruz, se encuentra uno de los tramos más monumentales del Acueducto romano de Almuñécar.
El paraje en el que se encuentra está formado por diferentes colinas, que están separadas por pequeños barrancos que vierten al río Seco. Rodeado de campos y cultivos de frutas tropicales se encuentra el tramo del acueducto romano del Cercado de La Santa Cruz, sin duda la parte más espectacular de toda la gran obra que supuso la construcción del acueducto de Almuñécar en época romana, al estar elevado sobre un doble piso de arcadas.
El acueducto ha estado 2000 años en funcionamiento; hasta hace muy poco tiempo el agua discurría por la conducción, para el riego de todos los campos de alrededor, como si fuese una acequia más.
El Acueducto de Almuñécar en general es una obra de ingeniería admirable por su extensión, ya que hay 7km de canalización de agua; compuesto por una gran cantidad y variedad de elementos diferentes, que son necesarios para atender al mantenimiento y correcto funcionamiento del acueducto. Sorprende el buen conocimiento del entorno natural que tuvieron los ingenieros romanos, que supieron adaptar perfectamente la obra al medio natural, para cubrir sus exigencias y necesidades de agua, en caudal y en calidad, sin escatimar en esfuerzos.
Llama la atención la precisión para localizar las aguas subterráneas, sus predilectas, porque este agua ya ha pasado un proceso natural de filtración y son aguas frescas y puras. No les atrae el agua que brota en la superficie, porque piensan que en contacto con el aire el agua pierde propiedades y se estropea. Por eso los canales de conducción de agua de época romana están cubiertos, suelen llevar una bóveda para proteger el agua.
Se cuidaba mucho todo el entorno del acueducto, para que no se pudiese infectar el agua. Las leyes incluso regulaban la distancia que debían guardar los árboles, para que las raíces no dañasen la conducción. También prohibían que se realizasen sepulturas en el ambiente cercano, para que no se contaminase el agua; incluso para construir, se establecía una franja de seguridad con respecto al acueducto. Para que no ocurriesen estas cosas, los terrenos por los que pasaba el acueducto se expropiaban de manera forzosa, aunque en muchas ocasiones eran donados por los propietarios.
Las leyes eran muy estrictas con respecto al mal uso del acueducto. Por ejemplo, estaba prohibido que se abrieran agujeros en la canal de agua, esto era algo que hacían algunos propietarios de los terrenos cercanos al acueducto, porque así conseguían que el agua que se salía, regase los campos por los que pasaba. Por supuesto no se podía desviar el agua a otras conducciones que fuesen para uso de particulares, o emplear tuberías con más diámetro del establecido. Estas cosas se denunciaban y tenían una multa bastante importante que obligaba a reparar lo dañado y a pagar grandes sumas de dinero. De esa multa, la mitad del dinero iba destinada al denunciante, así todo el mundo estaba muy pendiente de que el acueducto se cuidase bien.
El acueducto de Almuñécar se conoce desde antiguo, pero con el auge del turismo, se produjo un desarrollo urbanístico bastante fuerte en Almuñécar que, promovió en 2006 actuaciones arqueológicas en la zona del Cercado de la Santa Cruz. Así se pudo conocer bastante mejor todo el tramo de acueducto que transcurre por las Colinas de la Cruz, dónde se conservan una gran cantidad y variedad de elementos del acueducto, como por ejemplo los spiramen, que son pozos cilíndricos, de registro y mantenimiento, por los que se accedía a las galerías subterráneas para poder limpiar y reparar el acueducto. También hay desarenadores, de forma cuadrada, para eliminar las partículas en suspensión gracias a la decantación. Además se pueden observar varios tramos de acueducto con arcos, para que el agua pase sin problemas cuando hay barrancos o depresiones del terreno. Esos tramos en los que se eleva el curso de agua en arcos son los elementos más vistosos de los acueductos romanos, y los que más identifican la obra.
En los 7km del acueducto de Almuñécar, hay 9 tramos con arcos, 11 pozos de mantenimiento y 4 desarenadores. El tramo más espectacular de todo el acueducto es el Cercado de la Santa Cruz, porque está formado por 2 cuerpos independientes de arcos. Tiene 72m de longitud y 18m de altura visible. La parte superior tiene 11 arcos y la inferior 3.
Está construido en piedra, al igual que en todo el acueducto de Almuñécar se utiliza la piedra del entorno, esos esquistos y mica esquistos que conforman la geología natural de este lugar y se coloca de forma irregular. La bóveda que protege el curso del agua está realizada con un mortero romano, a base de arena y cal, conocido como opus caementicium, de ahí proviene la palabra cemento; sobresalen piedras que sirven para sujetarse y andar por la superficie, sin resbalar, durante las tareas de mantenimiento.
El cercado de la Santa Cruz, merece la pena ser visitado porque es un tramo del acueducto romano muy monumental, al estar formado por un doble piso de arcos que salvan una pronunciada vaguada, en un entorno natural que asemeja a un anfiteatro, con las laderas del barranco aterrazadas, influyendo sobremanera el paisaje por el que discurre, al ser un promontorio cercano a las colinas donde se situaba la antigua ciudad romana de Sexi Firmum Iulium.








