Volver a los remedios caseros para combatir el calor

La realidad es que el cambio climático nos muestra sus efectos con determinación y en notoriedad las altas temperaturas se han convertido en protagonista del verano con olas de calor, que si antes mantenían regularidad espaciada, ahora se alargan encadenando una con otra y a cual más intensa. Si los mediodías son achicharrantes las tardes y noches los son más y acaso un leve respiro al amanecer, y esto en ocasiones.

También es verdad que la tendencia al hedonismo que domina el tejido social es proclive a resistir menos alguna de las incomodidades propias a la naturaleza del planeta y de la vida. La tecnología se han democratizado y los aparatos de aire acondicionado son un artilugio cada vez más visible en las fachadas de casas y edificios. Pero ya que hablamos del cambio climático hay que saber que su uso excesivo incrementa el gasto eléctrico, contribuyendo al cambio climático si la electricidad proviene de fuentes no renovables y algunos sistemas antiguos utilizan gases que dañan la capa de ozono o tienen un alto potencial de calentamiento global (como los HFC).

También los efectos en la salud son considerables ya que provocan sequedad de mucosas en garganta, nariz y ojos, favoreciendo irritaciones o infecciones. Y si no se limpia adecuadamente, los filtros acumulan polvo, moho y bacterias que afectan a personas con asma, alergias o sensibilidad respiratoria. Aparte de que entrar y salir de ambientes muy fríos puede causar resfriados, dolores musculares o contracturas.

Así, que volvamos a lo natural y combatamos al calor con agua fresca con infusión natural o agua con rodajas de pepino, limón y hojas de menta u otras alternativas que incluye fresas, sandía, albahaca o naranja que aportan frescura, sabor natural y estimulan la hidratación. Nada más cool para aquellos que van de trendys y en verano allá donde estén se piensan en la mismísima Ibiza típica y tópica de postal.

Si el calor se vuelve sofocante una ducha con agua templada (no helada) ayuda a regular la temperatura corporal mejor que una fría, que puede provocar efecto rebote. Y si estas en compañía vuelves a la cama tan sudado o sudada como saliste.

En cuanto a la ropa (nuestro instagramer lo llamará el outfit) usar prendas ligeras, de algodón o lino, colores claros y sueltos, nunca telas sintéticas que impiden la transpiración y dejan cercos de visualización exterior insoportable a mirada selectiva.

Otra manera natural y ecológica de combatir el calor es colocar un bol con hielo o una toalla mojada frente al ventilador para conseguir que el aire que se mueve sea mucho más fresco convertido en un aire acondicionado casero.

A la hora de comer evito comidas pesadas o muy calientes y opto por ensaladas frescas con pepino, tomate, atún, huevo duro y evitar la cebolla, que ya se sabe. Los gazpachos, el salmorejo, las sopas frías son irremplazables y acompaña todo con frutas con alto contenido en agua: sandía, melón, piña, naranja

Haz pausas y siestas cortas y evita el esfuerzo físico entre las 12:00 y 17:00, cuando el sol es más fuerte. Mantén tu casa fresca bajando persianas o cortinas durante el día y ventila por la noche o temprano por la mañana. Usa telas ligeras en sábanas y evita colchones sintéticos que retienen calor.

Y si el calor sigue apretando aplica una toalla húmeda y fría en el cuello, muñecas, tobillos o detrás de las rodillas. Estas zonas regulan bien la temperatura corporal.

Y si ya no puedes más procura relajarte que no hay calor que cien años dure.

 

 

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