1976 (2022, Manuela Martelli) / Isaac Cabrera Bofill

 

La actriz Manuela Martelli (Santiago, 1983) se estrena como directora con la que es su ópera prima “1976”, una película cuya historia se desarrolla en la dictadura chilena de Pinochet y que competirá para los premios Goya de este año a mejor película iberoamericana junto a otras igualmente interesantes como “Argentina” (2022, Santiago Mitre) o “Noche de fuego” (2022, Tatiana Huezo).

Es el año 1976 y Chile está bajo la dictadura militar del general Augusto Pinochet Ugarte desde 1973, un régimen autoritario que utilizó la censura, torturas, asesinatos y desapariciones. Según los datos aportados por el Instituto Nacional de Derechos Humanos de Chile, las víctimas ascienden a más de 40.000 personas. Así pues, la protagonista llamada Carmen (Aline Küppenheim) acabará envuelta en una situación un tanto turbia. El sacerdote de su familia le pide un favor peligroso, cuidar y ocultar a un joven (Nicolás Sepúlveda) herido buscado por el régimen por ser un disidente político. Pronto, Carmen dejará a un lado la tranquilidad aportada por una familia estable y una vida acomodada.

Si piensas que estamos ante otra película típica que indaga en el sufrimiento y las consecuencias más directas de la dictadura, te digo desde ya que te equivocas. Lo bueno de “1976” es que la directora apuesta por otro punto de vista al que no estamos muy acostumbrados. Carmen no es una víctima directa, ni tan siquiera se planteaba en serio la problemática de vivir bajo el férreo gobierno militar. Ella estaba muy tranquila viendo los avances de la reforma de su casita de la playa, no necesitaba nada más. Pero claro, todo va bien hasta que te toca a ti. La protagonista necesita de un joven perseguido para darse cuenta de que las cosas no van bien y que incluso ella puede acabar siendo también otra víctima más. Manuela Martelli explora el miedo y la atmósfera asfixiante en la que Chile está inmersa. No necesita mostrar la violencia de forma directa, le basta con ciertos diálogos, miradas y algún que otro silencio incómodo. Una historia cocinada a fuego lento a la que solo le hace insinuar ciertos detalles para que la tensión en el espectador no decaiga. Fotografía muy cuidada e interpretaciones acordes a lo que se está contando. Recomendable.

Isaac Cabrera Bofill
Lcdo. Ciencias Políticas y de la Administración.

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