Calendario / A donde hemos llegado o estuvimos siempre

29 de may0 texto Javier Celorrio Dice Manuel Vicent en su recién publicado libro de memorias «Una historia particular», o mejor, memorias de su grandísima prosa titilada de Mediterráneos varios, que se llega a una edad «en que se empieza a hacer el ridículo si uno se sorprende ante cualquier noticia del telediario». ¡Para qué sino el viaje a Ítaca!; si tras toda la aventura y experiencia nos sorprende ahora lestrigones, cíclopes y Poseidón otrora ignorados . Qué hagan el viaje otros, podíamos decir, y que se sorprendan otros con los escollos que ya conocimos, con los venenos que evitamos, con las traiciones que soportamos y las mentiras que dolieron y supimos superar a base de inventarnos remedios de Fierabrás, desdeñando la apostura de pensar elevado a lo inocuo y manteniendo «selecta la emoción de espíritu y cuerpo». Cuántos trabajos de amor perdido. Y eso tiene lo de envejecer, que por otra parte no es el estanque dorado que las autoayudas de parleros que lisonjas proclaman, y que ya no esperas que Ítaca te enriquezca a tu vuelta si en el camino no has hecho acopio de enseñanzas y principalmente que el «entréme donde no supe», madre y padre de todo error, es cosa superada puesto que sabes quienes son aquellos jactanciosos que en «verdades son mentirosos y en mentiras verdaderos», que citaba Cervantes. Muere joven y serás un cadáver hermoso, de vivir James Dean tendría 94 años y demostraría que el tiempo siempre desvela lo impostora que es la vida.

Hoy, como el ratón y el gato o viceversa, leo en las noticias supuestas corruptelas varias, fango lo mismo que antes. ¡Tantos casos hemos visto! Luego se van y no pasa nada y todo se diluye y el pueblo seguía pasando hambre, que dijo León Felipe, poeta al que pocos recordarán. ¿Alguien enmienda algo? Todos son reos hasta que alguien demuestra lo contrario y ¿quién lo demuestra? No me sorprende ninguna noticia del telediario, menos de redes sociales. Mejor no estar al tanto, puede que sea lengua de vecindona, que decía Juana Reina. En qué estamos ¿en gobernar o en el tú más que yo? Dónde hemos llegado. Y mientras tanto quién resuelve el problema, el tuyo, el mío, el del otro creado por ellos. Esos a lo suyo.

Veo en una televisión a Guillermo del Valle, representante de Izquierda Española a las elecciones europeas. Su discurso parece limpio, sin la papada atocinada de la postizquierda y da a pensar en soluciones a esta sandez de siglas con el rumbo puesto a lo único que protegen y representan, su domus aurea. Anterior entrada

Ahí dejo al poeta de Alejandría Konstantino Kavafis

 

Ítaca

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni al colérico Posidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Posidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas de verano
en que llegues —¡con qué placer y alegría!—
a puertos antes nunca vistos.

Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes voluptuosos,
cuantos más abundantes perfumes voluptuosos puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Ítaca en tu pensamiento.
Tu llegada allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguardar a que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas.

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