La Batería Terraplenada de La Herradura. Pinceladas de su Historia / José Ángel Ruiz Morales

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El Rey. Informado de los repetidos insultos que padece la costa del Reino de Granada por las frecuentes correrías de los corsarios y lo que dificulta el comercio interior y exterior…”.

Así comenzaba el Reglamento que el Rey Carlos III promulgó el 18 de agosto de 1764 para la defensa de la costa del antiguo Reino de Granada, con el objetivo de acabar con más de trescientos años de incursiones y ataques piratas. En el Partido de Almuñécar se previó, entre otras, la construcción de una Batería terraplenada para 4 cañones en el puerto de La Herradura, para albergar a 1 oficial, 2 cabos y 12 soldados de la Milicia Urbana; 1 cabo y 4 soldados de Caballería; 1 cabo y 4 soldados de Inválidos de Artillería; y 1 guarda-almacén y 1 capellán.

Como ya vimos en otro artículo (La “Casa Fuerte” de La Herradura, 15 de abril de 2020) para evitar que la zona quedase sin protección, se construyó entre el 3 de junio y el 25 de septiembre de 1765 la Casa Fuerte de La Herradura, que estuvo siendo acuartelamiento hasta la entrada en funcionamiento de la Batería herradureña en el año 1772.

La Batería de La Herradura, junto con la de los Escullos, en Almería, fue de las últimas de este tipo en construirse en la costa del Reino de Granada, porque no se encontraba quien la costease a cambio del título y sueldo de capitán de caballería. Finalmente, a finales del año 1770, es aceptada la propuesta del cadete de caballería del rey D. Joseph de Manso para construir la Batería terraplenada. Su construcción tuvo que comenzar al año siguiente, y para finales del año 1773 ya se indica en los informes militares que el castillo ha sido construido por proponente y se hallaba en buen estado.

La construcción de esta batería aportaba un importante punto de defensa para la costa granadina, pero también para los barcos españoles y aliados que sufrían el ataque de los barcos británicos. Así queda constancia en las memorias del que fuese varias veces ministro de marina durante el reinado de Isabel II, el marino D. José Vicente Vázquez de Figueroa y Vidal quien, siendo teniente de navío al mando del Lugre Dafne de 22 cañones, barco corsario inglés apresado por la marina española en septiembre del año 1798 y puesto bajo su mando, mantuvo un encuentro con una fragata y un jabeque inglés al abrigo de la batería herradureña. Comandaba un convoy hacia el puerto de Málaga cuando tuvo que refugiarse bajo el abrigo de los cañones de la Batería de La Herradura, desde donde se abrió fuego contra los navíos ingleses, no pudiendo éstos acercarse a los buques españoles. En esta refriega reventaron dos de los cuatro cañones que tenía la batería. En la misma bahía estaba ya refugiado un barco francés, entonces aliado de España, que montaba un cañón de a 18 libras, y entre los barcos y la batería consiguieron mantener a raya a los buques ingleses que, desengañados, acabaron por retirarse después de toda una mañana y tarde de lucha.

Famoso fue también el ataque que en el verano del año 1810 llevó a cabo el Alcalde de Otívar, D. Juan Fernández Cañas, contra esta batería durante la Guerra de la Independencia, apoderándose de varios quintales de pólvora, balas, aceite, vino, etc.., inutilizando los 6 cañones y agregando a su partida a los 17 soldados, 1 guarda-almacén y 1 subteniente que componían la dotación.

Acabada la Guerra de la Independencia, estuvo un tiempo en que sólo tenía como guarnición un cabo y cuatro soldados, por lo que servía como cuadra para el ganado, hasta que en 1829 fue ocupado por el Real Cuerpo de Carabineros para tratar de atajar un problema endémico de estas costas, el contrabando. Sirva de ejemplo la noticia, fechada el 9 de mayo del año 1834, en que, de manera resumida, se informa de una partida de más de 200 hombres armados que desembarcaron un alijo de tabaco en la playa de Cotobro y La Herradura, siendo perseguidos por 34 carabineros hasta la Sierra Almijarra, por encima de Nerja, entablando combate en el que hubo muertos y heridos y recuperando gran aparte del alijo.

El Cuerpo de Carabineros continuó en el castillo hasta el año 1940, año en que pasó a integrarse en la Guardia Civil y ésta, a su vez, permaneció allí hasta el año 2001, cuando comenzaron a caerse algunos falsos techos de las viviendas. Finalmente, en junio del año 2002, el entonces alcalde de Almuñécar Juan Luís González Montoro junto con el Teniente de Alcalde Juan Jesús Mora Barbero iniciaron las negociaciones en Madrid para recuperar esta Batería como patrimonio municipal (véase la noticia publicada en el periódico Ideal, edición costa, del domingo 23 de junio de 2020, página 9), siendo finalmente adquirido en el año 2005 por el Ayuntamiento de Almuñécar siendo alcalde Juan Carlos Benavides Yanguas, y poniéndose así fin a 233 años de presencia militar entre sus muros.

José Ángel Ruiz Morales