La felicidad y la sandía / Tomás Hernández

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El sábado, día 1 de agosto, oigo en la radio que celebrábamos “el día mundial de la felicidad”. Me sorprendió esa advocación a la dicha inestable, “la cual no puede ser una, ni ser estable ni queda en una cosa”, como ya nos advertía Jorge Manrique. Pero el asombro llega al pasmo al escuchar, en la misma emisora, que mañana, lunes, es “el día mundial de la sandía”. No sé a que está dedicado el día de hoy, domingo. Supongo que al Señor, “dies dominicus”. Hace unas semanas fue el día que homenajeaba al chucho callejero. No al perro en general, sino al marginado de las castas perrunas. Mi perrillo “Enero” lo celebró zampándose una suculenta y sabrosa lata de atún.

 

Este agobio por celebrar algo, lo que sea, la felicidad, las sandías, el perro sin pedigrí, me parece una muestra, graciosa, de la voracidad de los tiempos. No sé si habrá un “día mundial de la zanahoria”. Pues sí, el 3 de febrero, dice Google. Desisto en la búsqueda y sigo en la pregunta, ¿quedará algún día libre de conmemoración? Este afán de aniversarios es una especie de “horror vacui”, un miedo al día vacío, al tiempo sin nada que recordar.

 

Tuve la suerte de ser alumno del profesor de Historia don Juan Sánchez Montes, en la universidad de Granada. En algunas ocasiones, solía don Juan empezar sus clases preguntando por el santo del día. Salvo que fuera el de algún santo o santa que llevara alguno de la clase, no lo sabíamos, claro está. Don Juan nos hablaba del mártir o la mártir del día, de la época en general o de las circunstancias concretas del martirio, casi siempre terribles y espeluznantes. Así empezaba don Juan sus clases algunos días, rellenando el tiempo también, pero con historias particulares y olvidadas sin necesidad de acudir a la vacuidad de la sandía.

 

Sabemos que estas advocaciones son un reclamo comercial, pero ¿se venden más sandías o más zanahorias festejando la futilidad? Estos aniversarios parecen un disparate “como la copa de un piano”, que oí decir esta mañana a la periodista que anuncia el festejo del día.

 

Tomás Hernández.