La molekine de Cesarión / 4 de enero 95

Una comida en Ayolanda con los Martín (Ana Gavín y Ricardo Martín) que me visitan y que siempre es estimulante, interesante; cuentan sus viajes, las noticias del mundo literario, las películas que hay que ver, las cosas del tout Madrid de la cultura etc…

Luego leo en The Objetiv una columna de Jorge Vílches que más o menos resume uno de los motivos que hemos comentado sobre el estado actual de la cultura, de la vida, del mundo: «La cancelación es mala para la cultura, sea del signo que sea. No es más que la demostración de la intolerancia, rasgo principal de la personalidad autoritaria. Birnbaum acaba su libro haciendo un alegato en solidaridad con los «solitarios», esas personas que no se alinean con un colectivo repitiendo eslóganes porque son «demasiado libres para soportar la disciplina de partido». Esa es la auténtica rebeldía que ha existido siempre, la «tradición oculta» que decía Arendt, de «vivir según el matiz» al margen de los dogmas partidistas, escribió Roland Barthes, criticando a un lado y al otro, construyendo siempre.»

Me cuentan de las dos últimas películas que han visto: Parthenope de Sorrentino y la premiada Emilia Pérez. ¿Cuándo las veré? Aquí no hay cine en invierno. Y ya que el cine se proyectaba en el teatro Martín Recuerda y este es municipal, los políticos deberían ponerse las pilas al respecto. Hablan de volver a poner en funcionamiento la radio y la televisión municipal. Pero creo que el ego lo tienen cubierto con las redes sociales donde ya cuentan ellos el color de sus proclamas. Antes, el desaparecido Antonio Marina, nos llenaba de estrenos los fines de semana. Ahora alegan que hay demasiados eventos de asociaciones y cofradías y necesitan el espacio para eso. Hubo un empresario que quiso gestionarlo, pero desistió ante esa problemática: «había que adaptar la programación a la agenda de eventos institucionales, con lo cual aparte no ser rentable podía ser ruinoso». El cine Coliseo (el cinema Paradiso de este pueblo) pudo ser el edificio perfecto para ello, pero ante el ladrillo todos de rodilla. Hicieron un edificio feo que al estar paredaño al Altillo se le ha permitido la misma altura y donde el Ayuntamiento obtuvo de la inmobiliaria la cesión de unos bajos. Cosas veredes, Sancho.

El 2025 viene de muchas conmemoraciones como que James Dean murió hace 70 años y Ava rodó hace setenta años también esa maravilla que es La condesa descalza. Pero se habla de los cincuenta años de la muerte de Franco. La fijación con Franco de Sánchez es de diván freudiano; una chaise longue de magnifico diseño y a la vez un reposo-espacio donde se sacan las demonios, las carencias, el desorden que nos habita. También una oportunidad política para poner telones a la realidad. (anterior entrada)

Cesarión Stuart

 

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