Manuel Liñán regresa a Almuñécar: el bailaor granadino que convirtió la libertad en compás

 

El Premio Nacional de Danza actuará el 21 de agosto en el Parque El Majuelo dentro del ciclo La Caña Flamenca, en una ciudad que ya conoce el eco de sus espectáculos y la intensidad de su baile

Almuñécar volverá a recibir este agosto a uno de los artistas más deslumbrantes del flamenco contemporáneo. Manuel Liñán (Granada, 1980), bailaor, coreógrafo y renovador de las formas del arte jondo, actuará el próximo 21 de agosto a las 22:00 horas en el Parque El Majuelo dentro de la programación de La Caña Flamenca 2026, en una cita que se anuncia como uno de los grandes acontecimientos culturales del verano sexitano.

Liñán no llega por primera vez a Almuñécar. La ciudad ya ha sido escenario de varios de sus espectáculos y cada regreso suyo tiene algo de reencuentro con un público que conoce la fuerza de su baile y la emoción que deja sobre el escenario. En El Majuelo, entre los vestigios romanos y el olor salobre que sube desde la playa, su arte adquiere una dimensión especial, casi telúrica, como si el tacón despertara una memoria antigua de Granada y del Mediterráneo.

Formado en danza española y flamenco desde niño, inició su trayectoria profesional junto a figuras como Mario Maya, Belén Maya, Rafaela Carrasco y Olga Pericet. Muy pronto comprendió que no había venido a repetir un canon, sino a dialogar con él y a llevarlo hacia territorios nuevos. De esa búsqueda nacieron espectáculos fundamentales como Nómada, Reversible y, sobre todo, ¡VIVA!, la obra que lo consagró internacionalmente y que convirtió la bata de cola y el mantón en símbolos de libertad artística y expresiva.

La crítica lo considera uno de los grandes renovadores del flamenco del siglo XXI y los reconocimientos han acompañado esa trayectoria. En 2017 recibió el Premio Nacional de Danza en la modalidad de Interpretación, el máximo galardón que concede el Ministerio de Cultura de España. A ello se suman varios Premios Max de las Artes Escénicas y distinciones en citas tan relevantes como la Bienal de Flamenco de Sevilla o el Festival de Jerez.

En los últimos meses, el bailaor granadino ha vuelto a situarse en el centro de la creación andaluza con Llámame Lorca, un ambicioso montaje estrenado en los Jardines del Generalife que dialoga con la poesía y las sombras de Federico García Lorca y que ha sido recibido como una de las grandes apuestas culturales del verano granadino.

Pero cuando se habla de Manuel Liñán no se habla sólo de premios. Se habla de un artista que baila como quien escribe en el aire. Hay en su movimiento una mezcla de exactitud y de incendio íntimo, de disciplina feroz y de abandono. El compás no lo encierra; lo atraviesa. Y en esa travesía aparece algo profundamente granadino: la convivencia entre la herida y el fulgor.

Su presencia refuerza además el peso del flamenco dentro de la agenda cultural de Almuñécar, que este verano ha convertido a La Caña Flamenca en uno de los ciclos más atractivos de la Costa Tropical. El 21 de agosto, cuando se apaguen las luces de El Majuelo y sólo quede el círculo de luz sobre la madera, Almuñécar no asistirá únicamente a un espectáculo de baile. Asistirá al regreso de un artista que ha hecho del flamenco una conversación con su tiempo y que, cada vez que pisa esta ciudad, deja la sensación de que el mar también sabe guardar compás.

 

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