Marta Ureña González, una sexitana en el África profunda

Texto Javier Celorrio

En pocos días la almuñequera Marta Ureña González emprenderá uno de esos viajes que dejan huella y no precisamente por destino exótico con el marchamo del lujo y lo cool, sino por el factor humano en su descarnada realidad. Un verano en Kenia es una tentación para cualquiera, pero ¿y si el destino nos propone comprobar in situ la realidad de una población mermada por el hambre, azotada por la enfermedad, desasistida en lo más necesario? Aquí el mundicolor toma sus tonos más sombríos y la novela keniata de Isak Dinesen Memorias de África deja el punto glamuroso de la aventura y se convierte en el barro de los caminos, las miradas infectadas de tristeza y la rigidez de la piel tan seca y hambrienta como los insectos que la pretenden oasis.  Una vez un periodista viajero me dijo que «lo peor de la miseria era comprobar que quien la padece termina por habituarse a ella: ya no hay rebelión, hay aceptación y silencio». Aceptación y silencio son conceptos que muchos de los voluntarios en ayudas humanitarias intentan despojar de esas vidas arando, aunque sea, una vereda a la esperanza.
Y el primer golpe a la tierra para hacer ese sendero es el que va a emprender el próximo 11 de julio a la localidad de Lokichar, al norte de Kenia, esta arquitecta, especializada en diseño de interiores, que lleva unos años desarrollando proyectos de reforma integral tanto de viviendas como de comercios y especialmente en espacios sanitarios realizando proyectos para clínicas de fisioterapia, deontológicas o estética. En su especialidad se encuentra el diseño estratégico, lo que ayuda su formación en marketing, que permite estudiar los espacios para fomentar ventas y servicios propios a cada comercio. La empatía es propia.

Ya has hecho varios voluntariados en Granada y de repente Kenia y la aldea de Lokichar
– Llevaba años pensando hacer un voluntariado de estas características y hace poco tiempo Cristina Sánchez, directora de la ONG «Salud sin Horizontes» me contactó para que la ayudase en la organización de una gala benéfica para recaudar fondos. Sabía que ella tenía en su agenda inmediata el proyecto Kenia y viendo una posibilidad le pregunté si podría participar. Me dijo que el viaje sería en quince días, pero que si quería tenía la puerta abierta. No lo pensé y en ello estamos.

Y te lanzaste desde el trampolín más alto
En aquel momento sí, aunque obvio que pensé que mis padres tenían que saberlo. La respuesta fue que sí. Te cuento: en mi vida llevó por lema «tratar a los demás como te gustaría que te trataran a tí» y me paso la vida ayudando en lo que pueda a los demás. Yo siempre digo que cobro en mi trabajo porque tengo que vivir de algo, pero me gusta ayudar a la gente. De hecho en todos los proyectos que llevo a cabo generalmente suelo dar más de lo que he presupuestado a los clientes y es que para mi un cliente satisfecho y feliz es un regalo. Así, como anécdota, te diré que mi padre me dijo, en cuanto al viaje, que ya que ayudaba dentro y no me lo reconocían, a lo mejor en el extranjero lo agradecen más.

¿Me cuentas algo sobre el objetivo del proyecto?
Vamos a Lokichar, una aldea que está al norte de Kenia. La zona es de difícil acceso y de hecho muchas ONG no van allí por eso; hay que coger varios vuelos internos y líneas de autobuses para llegar allí. Nuestro grupo de once personas ha contratado a dos nativos para que nos acompañen por tema de seguridad. Principalmente el objetivo es montar hospitales de campaña porque vamos a un orfanato con 90 niños con diversidad funcional. La labor es intentar hacer más accesible ese centro y obtener planos del terreno para intentar construir un hospital.

Por lo que me cuentas supongo que no es algo temporal
No, no es un voluntariado de quince días y adiós muy buenas y te olvidas de la gente que dejas allí; no, es un proyecto a largo plazo con la intención de mejorar la vida de las personas que viven allí. Ten en cuenta que el hospital más cercano está a 24 horas de camino. Nuestro equipo está formado por médicos, fisioterapeutas, matronas para prevenir enfermedades desde el embarazo y que las madres tengan los conocimientos suficientes para evitar enfermedades que muchas veces vienen desde la gestación.

¿Y todo esto cómo se financia?
-En concreto el viaje a Kenia  y nuestros gastos corren por cuenta de los voluntarios que participamos. Luego tenemos un crowdfunding ( https://www.com/f/sumate-a-una-causa-que-cambia-vidas ) donde se puede contribuir con pequeñas cantidades de dinero para financiar otros proyectos de la ONG y de empresas que colaboran con nosotros en la distintas actividades que organizamos como la gala que hicimos en el Carmen de los Mártires o los campeonatos de crossfit y también hemos recibido material, escolar y deportivo de distintas empresas. También el Ayuntamiento de Granada y la Diputación de Granada han hecho una aportación.


Aparte del proyecto de Kenia tenéis otros objetivos como la de gimnasios en hospitales
Estamos intentando que los centros hospitalarios nos cedan espacio para instalar salas de gimnasio en sus instalaciones. Te pongo el ejemplo de niños con enfermedades oncológicas o crónicas que pasan mucho tiempo en el hospital y no dispones de ese servicio que es esencial para la rehabilitación física o terapias deportivas. Está demostrado que todo eso mejora las enfermedades y ayuda a la recuperación. Los centros solo tendrían que ceder el espacio, nosotros lo equiparemos y serían los propios voluntarios de la ONG los que se encargaran del funcionamiento de forma desinteresada.

Esperamos que todo se haga realidad, que las administraciones colaboren en trabajos que deberían hacer ellos y que Marta desde el lejano destino de Lokichar nos escriba un diario del duro trabajo que le espera. Hasta entonces que los dioses de allá donde va la protejan.

 

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