Porfolio de una tormenta / La moleskine de Cesarión

«No hubiésemos tolerado esas salidas en falso, esas reapariciones, esas inopinadas piruetas del invierno, esos subterfugios cuando todo está ya en escena para la nueva fantasmagoría. En mis tiempos se sabía a que atenerse. Rimbaud podía escribir: «Eucharis me dice que estamos en primavera»; después de esto ya no se debían volver a encender los caloríficos y no es porque hoy ya no sepan los actores su papel, sino porque lo interpretan a destiempo. Desde hace diez o quince años, la entrada de la primavera falla. Uno querría asistir a la apertura, pero nada está a punto». Lo escribía hace casi cien años André Gide: la primavera se retrasaba como ciclos de la Naturaleza; entonces no se hablaba de cambios climáticos, de alarmas apocalípticas. Es verdad que era todo mas racional y se respetaban las leyes de la Naturaleza y que a veces se mostraba voluble y tanto podía ser amable como iracunda y desastrosa. A mi me siguen gustando los nublados, los contrastes de grises y ese estallido final de los arcos iris que nos recuerda que en todo hay paleta de colores.

«En mis tiempos, el invierno se iba a reculones, pasa a paso ; cedía su sitio después de haber dicho por fin su última palabra…»   También lo decía Gide y aquí estamos en este reculo del invierno, pues la savia ya está a punto.

 

 

 

 

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