No tan moderado… / Tomás Hernández

Juan Manuel Moreno Bonilla no es el presidente de Andalucía que le hubiera gustado ser; o es menos presidente. Al preguntarle a Jesús Maraña (Infolibre), en tve1, qué opinaba del pacto PP-VOX ha dicho: “Moreno Bonilla ha ganado las elecciones, pero se ha quedado sin futuro político”. Y comparto esa opinión. El presidente andaluz, que era la gran esperanza blanca de la derecha de la moderación, ha firmado cosas que espeluznan. Dice que ha ratificado el pacto porque no podía dejar a Andalucía sin gobierno hasta convocar elecciones en octubre. Me gustaría creerlo. ¿Por qué ha de ser todo malo? Aunque el escritor Francisco Silvera ( Columna: Lotta Continua) piensa que quizá Moreno Bonilla vea cómo crece el poder de la internacional fascista que campea por Europa y lidera su partido y entienda que no son tiempos para heroísmos ni enfrentamientos quijotescos. Sánchez lo está haciendo frente a Europa. Solo. Como Gary Cooper.

He pasado la mañana leyendo los sesenta folios del acuerdo PP-VOX. Las citas son textuales. Lean y voten.

Punto 12. “No más menores extranjeros no acompañados. (MENA)”. El inicio:”No más menores extranjeros” suena a grito de furia. MENA con mayúscula para que quede clara la animalización gregaria. Propone “reducir el gasto en esta materia, inmigración infantil, al mínimo imprescindible” (sic). Plazo de ejecución, (nunca mejor dicho): “El primer día del gobierno”, (sic otra vez). De alguna manera hay que expresar el asombro del asco.

Punto 16. “Supresión total de subvenciones a ONG que favorezcan la inmigración ilegal”. O sea, todas. Sólo que no favorecen la inmigración ilegal. Consuelan el desarraigo y socorren la pobreza.

Punto 17. “Endurecimiento del régimen interno de los centros de menores”. ¿Endurecimiento es una invitación al mal trato?

Punto 18. “Prioridad nacional en el acceso a las ayudas públicas”. Lo que Juanma llamaba, cuando los mítines, “una ocurrencia electoral y además, ilegal”. Eso decía. Pues firmado queda de su puño y letra.

Punto 21. “Creación de un servicio de Verificación del Fraude para investigar las prestaciones sociales, la falsedad en el padrón y comprobar la residencia efectiva”. Si cambiamos la palabra inmigrantes por judíos… voilá la GESTAPO.

Otras lindezas son “publicar listas, con carácter trimestral, de delitos cometidos por ilegales” (Punto 23). “Ilegales”, así, a palo seco, sin personas ni ná. Sería interesante un análisis de las connotaciones del texto del convenio. La gramática, aparte. Escasillos de ella andan. Nada de energías raras (Punto 26). “Atención a mayores, más residencias (¿públicas?) y más centros de día (¿públicos?). Eso no lo dice, pero ¿cómo no compartir la propuesta? (Punto 40).

Y para que todo no sean prohibiciones, “se promociona la tauromaquia, la caza y la pesca como atractivos turísticos” (Punto 43). Hay detrás de esta formulación, para los más viejos, la imagen del Caudillo en el NODO, con un pez que le doblaba la estatura. Habría quedado mejor que “atractivos turísticos”, atractivos patrióticos”, creo yo. Rebaja del impuesto sobre Transmisiones (ITP). (Punto 57). “Defensa jurídica y protección efectiva frente a la ocupación ilegal” (Punto 57). Los okupas, que suelen ser ilegales, son el gran problema de la vivienda, no los buitres que revolotean barrios y ciudades. Pajarracos de amenaza, miedo y latrocinio.

Y así, ad nauseam. Pero quiero dejar la última perla. Punto 54: “Fin del Programa de Lenguas Árabe y Cultura Marroquí (PLACM) en Andalucía. Ese programa es un intento de diluir nuestra identidad”. No sabía yo que la identidad era un ente soluble.

Cualquier día vemos a Abascal entrando a caballo por la Alhambra. (Sic)

Tomás Hernández

 

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